"Los niños pueden ser los que más sufran los efectos de la crisis"
Publicado el 12-03-2009 , por Ángeles Gómez. EXPANSIÓN
Los problemas financieros están impactando en millones de niños de todo el mundo y las consecuencias pueden ser devastadoras para su futuro.
El mundo no había vivido una situación de crecimiento económico cero desde la Segunda Guerra Mundial. La esperanza de que fuera una circunstancia que sólo afectara a los países ricos pronto se esfumó y la realidad es que los países en desarrollo se están viendo más afectados de lo que los analistas preveían. Además, los efectos de la coyuntura perdurarán durante años, aunque «su impacto en la infancia tendrá mucho que ver con lo que los gobiernos y la comunidad internacional hagan por mitigar la crisis económica y sus consecuencias sociales», subraya Gaspar Fajth, director de la Unidad de Política Social y Análisis Económico de Unicef.
El experto recuerda que los gobiernos de los estados desarrollados han adoptado medidas para mantener la demanda. «El gran problema es que hay muchos países de renta media y baja que no van a poder instaurar medidas similares por la dificultad para conseguir financiación», y para evitar este problema, el Banco Mundial ha decidido crear un Fondo de Vulnerabilidad, y el Fondo Monetario Internacional también se ha comprometido a generar recursos para resolver los problemas de financiación de los países en desarrollo. «El Banco Mundial estima que esa financiación extraordinaria ascenderá a miles de millones de dólares; es decir, varias veces superior a las cantidades que se destinan actualmente a la ayuda al desarrollo».
A la vista de cómo está el panorama económico, parece un objetivo difícil de alcanzar, aunque el responsable de Unicef no se amilana: «Debemos ser optimistas y lograr que este fondo se cree. La globalización ha sido el motor del crecimiento económico mundial pero si no abordamos el problema juntos, todo el mundo saldrá perdiendo, porque no se trata de un asunto que cada ejecutivo pueda resolver individualmente por sí solo. Espero que esta financiación extraordinaria que se requiere para los países de renta media y baja se genere. Es esencial que estos fondos, así como lo que aporten por sí solos los gobiernos, ayuden a la parte más vulnerable de la población, donde se encuentran los niños, que podrían ser los que más sufran la crisis», afirmó el jueves a EXPANSIÓN.
¿Cómo se materializan esos efectos perniciosos? Principalmente en la dificultad para mantener una nutrición correcta y acceder a la salud y la educación, y a más largo plazo esto se traduce en un aumento de la morbimortalidad infantil. Lo peor es que esos efectos perduran en el tiempo, incluso después de haber superado la crisis económica.
«Debemos prepararnos para enfrentarnos a una situación en la que las consecuencias de la crisis estarán presentes entre nosotros durante años».
Fajth, que se encuentra en Madrid para participar en las Jornadas sobre Pobreza Infantil, organizadas por Obra Social Fundación la Caixa, en colaboración con Unicef, advierte que los niños de los países desarrollados también son vulnerables a los efectos de la crisis. En cuanto a la situación de España asegura que «ahora esta pasando un momento difícil. La protección social es uno de sus puntos débiles; incluso antes de la crisis, en aspectos como las políticas de apoyo a la familia o el apoyo al empleo de padres de niños pequeños, España está mucho menos desarrollado que otros países europeos y de la OCDE. Además, la ayuda en cuanto a renta que reciben las familias con niños es mucho menor en España que en otros países de la UE».
Otro punto débil de nuestro sistema es la renta, que está ligada a si los padres tienen o no trabajo. «Cuando hablamos de crisis pensamos en efectos materiales, pero no tenemos que olvidar los psicosociales, y ambos se retroalimentan: si hay desempleo en la familia, tendrá un efecto en los niños a través de su bienestar material pero también aumentará su nivel de estrés, incluso un aumento de la violencia domestica y la delincuencia. Por todo esto, es importante que nos preparemos a afrontar los problemas. Hay que tomar medidas ya».
El ejecutivo de Unicef lanza un mensaje para la reflexión: «Cuando se produce una crisis, se trata de salvar a los principales actores económicos, y los niños no se consideran un actor importante».